Antiguamente, en el viejo Oeste, había unos vendedores que iban de pueblo en pueblo alabando las bondades y curas mágicas de su elixir de turno, el «elixir del Doctor Potts» o cualquier otro nombre parecido. La gente, que en esos años era bastanta inculta en general por no tener acceso a la educación, creían lo que les vendían y estos «vendehumos» les contaban verdaderas trolas. Claro que debían irse de la ciudad pronto, ya que si decían que en tres días se les iba a curar el vicio de la bebida a sus maridos o en 4 días a caerse las verrugas de la cara, de no pasar eran perseguidos claro. Y también con el tiempo sus mentiras llegaban a otras ciudades antes que ellos. Incluso en una época en que lo más rápido era un buen jinete a caballo, las mentiras seguían siendo las más rápidas en llegar de boca en boca.
Hoy , con toda la teconología que tenemos, nos hemos vuelto incultos a la hora de ser críticos y no solo creemos al vendehumos de turno, sino que los buscamos, en un lucha ávida por deshacernos de nuestras culpas y dejárselas a acontecimientos externos: la luna en Júpiter, mercurio retrógrado, el chamán que dice que la culpa de todo es de nuestros padres, de los marketeros que te dicen que eres pobre por tu culpa y un largo etcétera de gurús, chamanes y vendehumos varios. Cada uno con lo suyo.
En la era de mayor avance tecnológico, es cuando más retroceso cultural y de curiosidad encuentro en el mundo. Porque todo está a un click, y si es a dos ya la gente se sale de tu página web (esto me lo han dicho los marketeros claro). La paciencia, la curiosidad, el estar más de 3 segundos viendo algo, se nos escapa y claro: ¿quién tiene la culpa?. EL ALGORITMO. Un acontecimiento externo a nosotros ¡qué raro, ¿eh?!.
Es cierto que las personas que trabajan en el famoso algoritmo quieren acaparar tu atención y para ello usan todos los trucos de la psicología del márketing y la persuasión. Pero déjame decirte, que yo me considero un poco más inteligente que un robot (el algoritmo no dejan de ser bots que hacen lo que les dicen) y soy capaz, o al menos lo intento, de discernir lo que es bueno y malo para mí. Y si consiguen captar mi atención (SPOILER: a mi también me pasa a veces), puedo decir que no es culpa suya, es mía que me he dejado engatusar. Porque si fuese la primera vez que hago scroll por la RRSS de turno pues podría quitarme la culpa, pero ya sé (sabemos) que si empiezas vas a perder horas ahí…
Así que pongo límites y me hago cargo de que si pierdo esas horas en eso, las dejo de usar en otras cosas que sí me interesan más y que me llevarán a alcanzar mis objetivos reales. Y que a veces esto es más fácil de deir que de hacer, eso está claro, pero que no por ello, cuando me «cazan» voy a decir que es culpa de un algoritmo, de la luna llena o de no haberlo intentando con su método infalible (es que siempre son métodos infalibles claro 😅).
Y tú, cuéntame qué haces para salir de matrix y hacer de tu vida, tu éxito. Y si aún no sabes cómo te recuerdo que estoy aquí para escucharte y darte la mano en el camino. Hagámoslo juntos y lleguemos a alcanzar tus objetivos.
¡¡Feliz vida!! ❤️❤️


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