Solo un billete de ida…al diálogo interno (vol 2)

,

Que digo yo que si insisto en el tema de hablarnos bien a nosotros mismos es porque es importante. ¡Llámame loca pero seguro que te hablas fatal y eso lo sé sin conocerte en persona!

¿Que por qué estoy tan segura de esto? Porque todos, incluida yo, nos hablamos fatal, nos maltratamos verbalmente y maltratamos a los demás de igual manera. Aunque con nosotros siempre somos muchísimo más duros. E incluso siendo consciente de ello como es mi caso, a veces se nos olvida y soltamos un «es que soy tonta» y nos quedamos tan panchos.

Así que vamos a hacer un ejercicio práctico que nos va a ayudar a tomar conciencia de cuán mal nos hablamos y así podamos conseguir corregirlo:

.- Escribe en una hoja cuáles son tus cualidades como persona:

  • 5 cualidades «buenas»: humildad, bondad, inteligencia, sabiduría, compasión, etc.
  • 5 cualidades «malas»: orgullo, soberbia, prepotencia, cabezonería, etc.

Describe para cada una de ellas una situación que hayas vivido y cómo tener esa cualidad infirió en la situación y cómo te hablaste a ti mismo (soy tonta, cualquiera puede hacerlo y yo meto la pata, soy malvada por pensar así, el karma me va a castigar, etc).

Y ahora vuelve a escribir una situación en la que esa cualidad tenga la carga contraria: para las cualidades «buenas» que haya sido una carga negativa y para las cualidades «malas» que haya tenido una carga positiva. Además escribe una manera distinta, no dañina, de decirte lo que antes te habías dicho a ti mismo en esa situación. Por ejemplo, creemos que el orgullo es negativo cuando realmente hace que seas consciente de tus propias habilidades. Quizá no es tan malo el orgullo como la falsa humildad…Y encima nos machacamos diciéndonos: «si no fuese tan orgulloso no me habría pasado esto». El orgullo no es motivo de castigo siempre que no se haya usado para machacar a otros.

Cuando hayas reflexionado sobre ello pregunta a alguna persona cercana qué opina de las cualidades que has escrito, buenas y malas, y si considera que son aplicables a ti o quizá esa persona te describiría de otra manera. Sé compasivo contigo mismo y reflexiona sobre lo que te diga sin juzgarte.

Reflexionar sobre las características que nos hacen ser nosotros mismos y vernos con «los ojos de otro» nos ayudará a poner en perspectiva todos aquellos prejuicios que tenemos contra nosotros mismos y que, créeme, son mucho peores que los que los demás creemos que tienen. Y ahí está el quid de la cuestión y es que somos nosotros los que «creemos» que los demás nos miran con unos ojos que no son ciertos.

El problema viene de que asignamos «poder» a las cosas cuando decimos que son «buenas o malas» y por tanto nosotros somos buenos o malos dependiendo de si lo tenemos/hacemos o no. Quizá vernos con los ojos de las personas que nos quieren nos haga ser más suaves juzgándonos…

Si quieres compartir tu ejercicio conmigo o preguntarme dudas puedes contactarme por whatsapp, redes sociales y mail.

Feliz vida!!

Deja un comentario

Descubre más desde SOLO UN BILLETE DE IDA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo