Porque parecemos avestruces, con la cabeza metida en nuestro propio culo, sin mirar a los demás, corriendo en cuanto nos dicen algo que pueda tener que ver con sentimientos, emociones o reflexiones, contestando de mala leche a todo dios porque no somos capaces de gestionarnos a nosotros mismos de manera eficaz y todo nos va mal.
Hay que ser más humildes y mucho más agradecidos. Sé que no es un ejercicio fácil, cuesta un mundo y sobre todo, cuesta reconocer que nosotros tenemos mucha culpa de lo que nos pasa y nos «hacen». Y digo nos hacen entre comillas, porque al igual que nosotros no estamos viendo a los demás, los demás no nos ven a nosotros.
Ya sabéis que vengo con esta cuestión desde que pasamos la pandemia: lo que iba a hacernos mejores nos ha dejado una pátina de arrogancia, inhumanidad y egoismo que ríete tú de salir a las 20 horas al balcón a aplaudir a los demás. No todos pudimos hacerlo porque muchos, pese a no estar en el sector de la sanidad, también tuvimos que trabajar. No todos pasamos la pandemia haciendo ejercicio, pan y pasteles. Algunos curramos y sólo nos ha quedado las consecuencias de la pandemia, y nada de lo vivido-aprendido por otros en ese tiempo. Así que nos asombra cómo ha cambiado el mundo en este pequeño lapso de tres años…
Vivimos quejándonos de lo rápido que vivimos y de que no nos da tiempo a nada, pero no paramos a tomar aire, a respirar, a ver y sentir. Y os aseguro que hay tiempo. Pero lo llenamos con miles de actividades inútiles. En esta era de hiperactividad nos hemos desconectado de nosotros como personas. De hablar con nosotros mismos y preguntarnos qué queremos hacer. De sentarnos a contemplar lo que sea, a un niño jugar, a tu perro morder la pelota, a los abuelos hablando en la plaza…porque eso no es productivo. Nos volvemos robots y los robots se vuelven inteligentes. ¿no os parece todo esto un poco incorrecto?. Y que conste que me encanta la tecnología, los avances, la ciencia…pero igual estamos yendo muy rápido y nuestra mente no se está adaptando bien a todo esto.
En fin, que todo esto venía a que se nos ha olvidado ser personas: humildes, agradecidas, empáticas, agradables, educadas y cuidadosas. Eso que antes todos tenían porque venían educados desde casa y que ahora agradecemos a cualquier desconocido que lo es con nosotros. Una sonrisa a tiempo previene de muchos problemas. Y yo con mi pataleta he terminado.
Vivid, amigas mías, como si esta vida fuera vuestro único viaje, y ya veremos en la siguiente cómo nos la montamos. Pero el billete sólo tiene un viaje de ida y ya estamos a medio camino…no dejes que se te espace el tren. 😊
Y cómo siempre me despido mandándote todo mi amor, Viajera de Vida, y recordándote que si necesitas ayuda para enderezar este viaje, estoy solo a un click de distancia para charlar.
¡¡Feliz vida!! ❤️❤️


Deja un comentario