Solo un billete de ida…al cambio de rumbo

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Todos sabemos que la vida da muchas vueltas, de que no hay nada permanente, que las cosas y las personas cambian y que, conforme pasa el tiempo, vemos el mundo con otros ojos. Y aún así, se nos llena la boca diciendo que nosotros no hemos cambiado y que los que lo hacen son unos chaqueteros o gente de carácter débil.

Vamos a pararnos un momento a pensar: nosotros cambiamos y eso es una verdad inmutable como que la tierra gira sobre sí misma cada día. Cambiamos porque cada día estamos aprendiendo nuevas experiencias y esos aprendizajes remodelan nuestro mundo, nuestra vida, nuestros pensamientos. Por lo tanto, vamos a ir cambiando, queramos o no, conforme vivamos. Y claro que cambiamos cuando no nos reconocemos en ese adolescente que fuimos: si nunca cambiásemos no pasaríamos la adolescencia, la juventud, la madurez. Y eso sí sería malo. Hasta aquí estás conmigo ¿verdad?.

Ahora veamos, si nosotros cambiamos ¿por qué nos ofende que otros puedan hacerlo y no sean inmutables?. Obviamente tienen derecho a cambiar de idea, de pensamiento, de parecer, de rumbo en la vida. Que lo que antes les parecía bien ahora les parezca mal. Que lo que hace 20 años, 20 horas, 20 minutos era su pensamiento «inamovible», ahora decidan, por razones vividas, que es intolerable y que no van a volver a ser parte de su vida. Es un derecho del ser humano el poder cambiar siempre.

Con 15 años debemos ya decidir qué tipo de estudios vamos a seguir: bachillerato de ciencias o de letras o grados de FP. Y nos metemos con 18 años a estudiar una carrera, o incluso una FP que nos indican nuestros padres que eso es lo que nos dará trabajo. Como si no hubiera graduados en el paro de todas las especialidades. Y aunque pueda ser cierto que algunas tiene «más salida» que otras, ¿realmente quieres que tu hijo estudie y trabaje en algo que no le hace feliz a costa de ganar dinero?. Si hay personas que son actores, pintores, psicólogos, historiadores, escritores, etc. (todas carreras con «pocas salidas») que ejercen su profesión y que incluso la reinventan, ¿por qué haces que tu hijo no se crea capaz de ser uno de ellos?.

Thomas Alva Edison fue el inventor de la bombilla, entre otras cosas, y fue expulsado del colegio a los 8 años. Llegó a su casa con una nota para su madre. Ésta le dijo que el profesor le decía en la ntoa que Thomas era un verdadero genio y no podían seguir enseñándole y que mejor que ella le enseñase en casa. Cuando su madre falleció encontró esa nota del colegio en la que decía el profesor que era un niño mentalmente enfermo y que no seguirían enseñándole. Si su madre no hubiese creído en él, en sus posibilidades, en que debía hacer de su hijo su mejor versión, si hubiera creído en lo que las personas que en teoría sabían más que ella de la educación (el profesor) sobre su hijo, qué habría ocurrido. Igual nuestro mundo sería ahora muy diferente con mucho más retraso tecológico.

Así que cambia de opinión, lo que antes te gustaba ya no lo quieres. Deja que las personas a tu alrededor cambien de idea, que prueben cosas, que exploren el mundo sabiendo que podrán volver cuando acaben y que los acogerás con sonrisa y comprensión. Dales seguridad para cambiar el rumbo de sus vidas si es lo que necesitan. Y tú ¿quieres seguir en el mismo rumbo en el que estás? Igual es hora de plantearse un cambio, eso que siempre decías de niña que querías ser…

Si necesitas ayuda con ese cambio de rumbo, déjame ser tu brújula, confía en que podré ayudarte con el proceso, los miedos, la planificación y la guía para ser la versión de éxito de tu vida que quieres ser. Estoy deseando empeza ¿y tú?…

¡¡Feliz vida!! ❤️❤️

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