Distingamos: objetivos serían a corto plazo, planes serían a medio plazo y metas o propósitos aquellos que son a largo plazo.
Es muy normal ver en diciembre del año que acaba y en septiembre (cuando comienza el año estudiantil) que la gente (yo misma) nos proponemos los objetivos del 2023. Y los subimos a las redes, y le hacemos un reel y le ponemos música. Y vemos que la influencer de turno nos dice que ella va a empezar a comer sano y hacer ejercicios y nosotras deseamos hacer lo mismo. Y cada año nos proponemos comer mejor, hacer ejercicio, dejar de beber/fumar/comer donuts (aquí cada uno que aplique lo que desee), que seremos más pacientes con nuestros hijos, que no nos cabrearemos con el jefe cuando nos pida un informe a última hora y que seremos asertivos diciéndole que no podemos (juas juas la risita que me da pensar en esto), le diremos a nuestra madre que deje de meterse en nuestra vida y a las mamis del cole les recordaremos que muchas de nosotras trabajamos y no nos da tiempo a quedar todas las semanas a tomar café para decidir el regalo del próximo cumpleaños de Pablito/Carlotita/Marieta (o como se llame la criatura).
Y como el meme, cada año podemos tachar el año de los propósitos y seguir intentándolo («siga buscando» decían las tapas de los yogures) año tras año tras año. Y como la vida nos arrolla, pues en eso estamos, en intentarlo ¿? y seguir vivas.
Por eso mismo yo distingo entre objetivos, planes y propósitos:
- Objetivos: este año mi objetivo fundamental es fluir: llevo los últimos años planificando hasta lo último y he conseguido agobiarme por todo aquello que no he logrado: tener X seguidores en X fecha, subir X post a la semana, hacer X directos, etc. Aunque tengo un planning estupendo (ya sabéis lo de las 52 semanas con ejercicios para 2023) voy a fluir más y a escucharme más a mi misma. No digo que los de marketing no tengan razón, saben más que yo del tema, pero no saben de mi emprendimiento, igual seguir mi instinto un poco más y fijarme en los demás un poco menos me va mejor. ¡Probemos!. Y si no funciona siempre puedo volver a lo anterior.
- Planes: Pues este plan es entre corto y medio plazo: irme a vivir al lado del mar. Si puedo será muy pronto y sino tardaré un poco más, pero que lo voy a lograr estoy segura.
- Metas o propósitos: pues los tengo de varias larguras: desde despegar del todo mis emprendimientos, a acabar la carrera de psicología (y empezar otra), escribir un libro o montar un espacio personal. Todos los iré logrando porque para todos estoy trabajando.
Ahora yo hablaría de hábitos: comer mejor,hacer ejercicio, leer cada día, tener una rutina de sueño o ponerte mascarillas. Esos son hábitos y no tanto propósitos ni objetivos. Tu vida no puede depender de si te pones la mascarilla antes de maquillarte o de si te has lavado los dientes durante 2 minutos. Eso lo que hace es que tu vida diaria sea más fácil para que tengas menos en qué pensar porque lo hayas automatizado. Así tienes más tiempo libre para lograr tus propósitos de vida y hacer realidad los planes que te llevarán a ellos.
Podemos tener el objetivo de autocuidarnos más, y para ello queremos leer porque es algo que nos encanta: pues el objetivo será mimarnos dándonos cada día el hábito de leer 10 minutos: ¿entendéis la diferencia?. Así hacer ejercicio 3 días a la semana no es porque debamos hacerlo sino porque queremos tener unos huesos fuertes que nos sostengan en nuestro magnífico cuerpo cuando seamos viejecitas: nos cuidamos dándonos el hábito de esa rutina de fuerza, que además nos ayuda a descansar mejor, mejora nuestra memoria, nos libera endorfinas a la sangre y mejora el estado de nuestra piel y nuestro ánimo. Y que nosotras, que nos amamos tantos, no vamos a seguir metiendo mierda en nuestro cuerpo comiendo cualquier paquete de bollería ultraprocesada que veamos en la máquina de vending: vamos a proporcionarnos el espacio de tiempo necesario para saborear un rico y nutritivo plato (que puede ser un bocata de jamón con tomate) y comerlo tranquila y conscientemente. Que eso va a ayudar a nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra microbiota y nos va a hacernos sentir mejor, porque nuestro objetivo, no lo olvides, es el autocuidado diario (autoamor del bueno) y que es mejor comerse un bocata que un donut. Y que si un día tenemos ganas de comernos el donut lo haremos y no pasará absolutamente nada de nada.
Quizá leer este post te haya sido más fácil que empezar a ponerte objetivos (o metas o incluso propósitos de vida) pero espero haberte ayudado. Y si quieres apoyo aún más personalizado puedes contratar la entrevista gratuita de 15 minutos que tienes a tu disposición y charlamos.
Un abrazo y feliz vida!


Deja un comentario