Estoy convencida de que a la gente buena les pasan cosas buenas. También sé positivamente que a la gente menos buena, o incluso mala, les pasan cosas buenas.
Y diréis… ¡pues menuda injusticia!.
Y yo os digo…¡pues no tanto!
La cuestión es:
PRIMERO: la vida no es justa, ni buena ni mala. Las cosas ocurren y ya. Depende de cómo te las tomes y cómo las encares tendrán adjetivo de «bueno» o «malo«, ya que las etiquetas las ponemos nosotros mismos. Es inherente al ser humano etiquetar para sobrevivir.
SEGUNDO: la gente es buena o mala dependiendo de tu visión. Yo creo que, en general, la mayoría de la gente es buena. Lo que pasa es que viven como con anteojos de esos de burro, que solo les deja ver su propio culo. Y claro, a veces mirar solo a tu propio culo te impide ver y ser consciente de que tus actos dañan a otras personas. Pero si se les dice, la mayoría recapacita e incluso recula y lo arregla.
Mi teoría de que la gente es buena trae de cabeza hace años a algunos de mis amigos, así que no me la tengáis en cuenta: soy positiva y conscientemente ingenua y firmemente creyente en la bondad humana.
Para la primera cuestión la cosa es más fácil o quizá la más difícil de todas: cambiar la visión, la forma en la que miramos las situaciones, a las personas y al mundo. Claro, cambiarnos a nosotros mismos es difícil de narices. Y cansado. Muy, muy cansado. Y oye, total, tantos años siendo así para qué voy a cambiar ahora. Y mira esa chica que suerte tiene que su marido le cocina y le limpia y encima la saca a cenar. Y tiene un trabajo que cobra una pasta y no hace nada que la veo en el gym en horas laborales y por Instagram subiendo fotos de cenas con amigas… Y con esto has entrado en el bucle mental donde te comparas a ti y a tu vida con la que «imaginas» que tiene esa otra persona. Y la imaginas porque no sabes la realidad que vive, solo ves pequeñas parcelas en las que su hierba siempre va a parecer más verde que la de tu jardín.
Si en vez de compararte comienzas a revisar todo lo bueno que tienes en tu vida y a lo que no prestas atención ya que miras hacia fuera podrías ver que:
- Si ves a esa chica en el gym en horas laborables es porque tu también estás en el gym.
- Tu pareja hace cosas por ti pero no las ves porque miras fuera y no dentro de tu vida, y tendemos a no dar importancia a los pequeños detalles diarios bonitos y sí mucho a las pequeñas faltas diarias.
- Tienes trabajo y esto te mantiene. Si no te gusta busca alternativas, pero la queja en vano desgasta y amarga.
- Tienes una familia que te quiere y te apoya. Si no es así con la de sangre, busca tu propia «familia elegida».
- Estas viva y sana. Respiras. Te despiertas cada mañana con 24 horas disponibles para vivir, 1440 minutos diarios de nuevas posibilidades: ¿todo eso no te hace suficientemente feliz?.
A veces la vida se nos atraganta y se nos hace cuesta arriba. Este bucle mental nos traga y no vemos fácilmente la salida. Si te encuentras en este momento puedo ayudarte. Contacta para una entrevista gratuita sin compromiso.
Feliz vida!


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