Solo un billete de ida…a la suerte

La gente dice ¡vaya suerte tiene Fulanito! o ¡Menganito que ha nacido con una flor en el culo no puede quejarse! o ¡ a Pepito siempre le ha sonreído la suerte!. Curiosamente siempre es a los demás y sobre todo a aquellas personas que les va bien… o al menos mejor que a nosotros (o eso creemos): aquello de que el césped del vecino siempre se ve más verde.

Cuando a una persona le van bien las cosas, logran tener o hacer aquello que nosotros queremos en nuestros sueños más profundos, nunca pensamos que ha sido por trabajo duro, con esfuerzo y sacrificio. Siempre pensamos que ha sido cuestión de suerte: la buena, la suya y la mala, la nuestra. Que es suerte que haya sido por conocer a x persona, no porque se haya estado moviendo tanto que finalmente su trabajo haya llegado a los oídos de las personas adecuadas. Que mala suerte la tuya que nunca estás en el momento justo, y no que si igual nos esforzáramos más en trabajar por nuestros sueños y menos en quejarnos, igual podríamos ver las miles de oportunidades que se nos escapan cada día, cada momento.

Que la suerte no se elige, ni es buena ni mala. Es el trabajo, la constancia y creer en nuestros sueños lo que hace que se cumplan.

Que nos quejamos demasiado (es la verdadera pandemia de esta época) y que hacemos muy poco por cambiar lo que no nos gusta y menos aún por luchar por lo que nos gusta. Que la televisión, internet y el móvil, toda esta tecnología que nos debería ayudar, nos está agilipollando. Que por primera vez en varias generaciones, la actual generación es menos inteligente que la anterior. Que en vez de preocuparnos por qué planeta estamos dejando a nuestros hijos (que es también muy importante) igual debemos comenzar a pensar también en qué personas estamos dejando en el planeta. Que las revoluciones no se lucharon solas y que a los visionarios siempre los han llamado locos.

Que hay que moverse, luchar y esforzarse. Que para vivir bien hay que ganárselo. Pero que vivir bien no es tener un coche más grande, una casa de 3 plantas y un trabajo donde nos dejamos la vida cada día y en el que tenemos un cargo en inglés ( en inglés todo parece mejor) sino que vivir bien es disfrutar.

Que como dice mi querida Sol Aguirre vida sólo hay una (que sepamos) y hemos venido a disfrutarla y vivirla a tope. Que las arrugas de mis ojos hablan de mis risas y no de mis años. Que la muerte, o lo que tenga que venir, me pille bailando, riendo y disfrutando.

Y qué sí, que hay que tener suerte, pero que creo, firmemente, que la suerte te la buscas. Porque como dijo Pablo Picasso: «que la inspiración me pille trabajando». Y hagamos como Thomas Alba Edison, 1000 maneras de cómo no hacer una bombilla.

Así, te invito a dejar de quejarte, a coger tu vida en tus manos y hacer de ella lo que quieres que sea. De tener lo que mereces y lo que te ganas. De reír, luchar, llorar y disfrutar. Porque todo es vida, hasta las cosas menos buenas, que nos hacen paladear mejor las cosas buenas. Porque sin noche no hay día.

Y si ahora estás pasando un mal momento, te encuentras atorado en tu vida y no sabes exactamente dónde está el camino, puedes llamarme. Mi ikigai es ayudarte.

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