Cuando empecé el blog tenía una idea aproximada de lo que quería hacer, pero era todo vago y difuso, aún no había definido las cosas.
Sabía lo que no quería, que la verdad, es un punto de partida muy bueno. Pero lo que quería exactamente…aún se me escapaba.
Y hoy puedo decir que ya tengo las cosas claras, que tengo la clarividencia que da la paz mental y el saber cuál es tu lugar en el universo. Que dicho así suena a superioridad, pero que es todo o contrario. Es la humildad de saber qué debo hacer para aportar mi granito de arena a este mundo, a este universo….y ponerlo en marcha.
Creo en la energía. Bueno, no hay que creer en ella, no es una cuestión de fe. La energía existe, ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Nuestro cerebro es energía, nuestros pensamientos son corrientes eléctricas que van de una sinapsis neuronal a otra. El amor es química y el miedo se encuentra en el cerebro primigenio, en la amígdala. Estos son datos científicos, estudiados, demostrados, no hay que que tener fe en ellos, son lo que son.
Por tanto, la energía que tenemos y transmitimos las personas es muy importante. La energía que nosotros mismos nos transmitimos, con esos pensamientos que son corrientes eléctricas, son lo más importante que nos vamos a decir. Y estos pensamientos no suelen ser amables con nosotros mismos.
Así que hoy os propongo un reto, fácil y a la vez, lo más difícil que vas a hacer desde hace tiempo: sé compasivo contigo mismo. No te llames tonto, ni te digas lo estúpido que eres por hacer de nuevo aquello que dijiste que no harías. Trátate bien, con amor. Errores cometemos todos y no por eso somos estúpidos. Somos humanos y lo mejor de ser humanos, es que podemos aprender desde el día que nacemos hasta dejar este mundo. Ámate a ti mismo y trátate con compasión y aprecio, puesto que eres la única persona que vas a estar contigo desde el día que naciste, hasta el día que cruces el arcoíris.


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