El ser humano para poder sobrevivir ha de juzgar: ese animal que viene corriendo hacia donde estoy es agresivo, me va a atacar, es suficientemente grande para hacerme daño, etc. Juzgamos para saber si hay amenazas a nuestra supervivencia y si las hay, si son amenazas letales. Por tanto, juzgar es tan innato a nosotros como lo es el respirar.
Y como es tan innato y nos encanta ponerle etiquetas a todo, lo hacemos constantemente y sin darnos cuenta. Pero ¡oh, sorpresa!, ya no vivimos en el mundo de las cavernas misterioso y hostil, sino que estamos en el siglo XXI y aunque aún sigue habiendo amenazas a nuestra supervivencia (sigo alucinando de que no nos hayamos extinguido, con lo descerebrados que somos como seres supervivientes) pues ya no son saber si el tigre dientes de sable nos va a comer o no. Y además nos consideramos «seres racionales», ¡pues hagamos ostentación de serlo y no de ser unos descerebrados!.
¿A qué viene toda esta explicación sobre supervivencia, dientes de sable y mendrugos?. A que vivimos en la opinitis total, juzgando con base en nuestra propia visión, sin tener, al menos, el 90% de los datos. Y sobre todo, sin tener en cuenta lo que la otra persona piensa, opina o necesita. Vamos, que lo de usar la empatía es casi utópico en este mundo que vivimos ahora, en las interacciones del día a día que mantenemos.
Puedo decir que yo pienso antes de hablar (o de escribir 😅) sobre todo porque me parece importante reflexionar sobre lo que digo. Y como no se lo digo a nadie en particular, pues entiendo que alguien se puede dar por aludido, pero es que a mí los «ofendiditos» (aquí os hablé de ellos) me dan entre igual y -10.000 de importancia en mi vida. Lo que si no hago, es dar mi opinión si no veo que realmente pueda ser útil para esa persona y que vaya a acoger mi opinión como algo favorable para ella, no como un juicio sumatorio. Si veo eso, me callo.
Por ejemplo, veo muchas faltas ortográficas y de gramática en webs, publicaciones, redes sociales, etc. ¿digo algo?, pues no, aunque me sangren los ojos 😭. No soy «el conejito ortográfico de La Vecina Rubia» para ir dando lecciones. Pero por supuesto, los demás no tiene esa consideración conmigo, que pese a que no tengo errores ortográficos, sí que puedo tener errores de escritura que, aunque repaso, puedes pasárseme por alto. Los agradezco, porque así los arreglo. Pero en esta vida tan importante es lo que dices, como cómo lo dices… así que aplica mucho amor cuando vayas dando lecciones o sacando faltas a los demás, que la viga ajena en nuestro ojo no nos hace tanto daño como la paja ajena en el de enfrente. 😅
Así que si quieres ver la vida desde otra perspectiva y estás en sintonía con lo que digo, quizá te apetece que te acompañe, sin juzgarte, a cambiar tu plan de vida y tus objetivos, que estén alineados para que tu vida, sea tu éxito. Pincha aquí y nos tomamos un café juntas (y gratis).
¡¡Feliz vida!! ❤️❤️


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