Solo un billete de ida…a la envidia

No me considero una persona envidiosa. No miro a los demás pensando que ellos no se merecen lo que tienen y yo sí. O me victimizo pensando que por qué ellos pueden tenerlo y a mí me parece estar negado. No pienso que los demás tienen suerte y yo no. ¡Ay pobre de mi!.

Es cierto que he tenido épocas oscuras donde odiaba a todo y a todos, empezando por mi misma, sin ver lo bueno de la vida. Porque yo soy positiva, pero tengo bajones como todo hijo de vecino. He sufrido trastorno de ansiedad generalizada durante años, síndrome del trabajador quemado, ansiedad diaria, TCA y creo que tengo ciertos rasgos autistas, por lo que mi ansiedad, perfeccionismo y síndrome del impostor se disparan cuando mi ánimo no está al 1000%, que ya os digo que no son todos los días (ni siquiera a todas horas). Pero he salido, mejorado, ido y vuelto a mis mundos oscuros y ahora nos llevamos bien. Sé cómo soy, sé lo que quiero, sé dónde quiero estar y sobre todo, sé lo que ya no quiero.

Total y a lo que iba, que pese a mis épocas más “odiadoras” jamás he sentido envidia de los demás. Que tuvieran esto o aquello no me daba a pensar, con ese maldito monstruo de ojos verdes a mi espalda, que vaya suerte tienen los demás y a mí la vida me odia y me esquiva, poniendo en mi camino miles de trabas. Yo creo firmemente en mirarme en el espejo, no en ver el reflejo de los demás.

¿Qué pasa con el reflejo de los demás? Que es un reflejo, no es la realidad, no es su realidad diaria. Y que siempre vemos los prados de los demás mucho más verdes que los nuestros y eso, nos hace creer, porque solo es una creencia (limitante), que los demás lo tienen más fácil, mejor y su vida es la maravilla que la nuestra no es.

Pues te voy a decir una cosa: ES MENTIRA. Ni tu vida es tan horrible como crees, ni la vida de los demás es tan maravillosa como crees (y a veces nos quieren hacer creer ellos mismos, claro). Que los seres humanos debemos reflejarnos en los demás para saber si estamos o no en la media, es algo innato del ser humano. Pero que también nos encanta regodearnos en esa media, en que fulano tiene un coche mejor, o que ha tenido más suerte que yo, o que sus padres le han ayudado…

Como propósito de este año que ya acaba, ponte la firme meta de revisar, de verdad y con crudeza, todos tus logros reales. Apúntalos en un papel por pequeños que puedan parecerte. Porque yo no habré corrido la maratón ni hecho un Ironman, pero que he conseguido hacer, de manera más o menos regular, ejercicio 3 días a la semana (a veces más). Es una meta lograda y conseguida que para mí, con mis estándares, tiene más valor que correr 5 km diarios (cosa que no puedo hacer, ya os lo adelanto). Me he sacado el carné de conducir, me he comprado coche, he ganado amigos y perdido otros, mi familia está conmigo y sobre todo, he crecido, de manera personal y profesional. Que si a mí el año pasado me dicen que iba a lograr todo esto…pues mira, me lo dije yo misma en mis objetivos anuales. ¿Los he cumplido todos? ¡Ni de lejos!. Pero soy de las que cree que hay que aspirar al 10 y que si luego nos quedamos en un 8 pues se puede mejorar pero está muy bien. Y que si aspiramos a un 6 es probable que suspendamos. Por eso, soy superlativa en mi vida, en mis objetivos, en mi ánimo, mi carácter y mis ganas de vivir. Si puede ser, yo lo hago todo a lo grande. Y si luego es menos pues…¡hemos venido a jugar y lo bien que nos lo pasamos!. Menos lloros y más risas.

Que igual esto que te cuento no te vibra, o sí. Y que si quieres que te eche una mano para cambiar esas creencias que limitan tu vida y no la dejan ser superlativa, pues estoy a un whatsapp de distancia. Que estaré encantada de escucharte.

Feliz vida!!

Una respuesta a «Solo un billete de ida…a la envidia»

  1. […] Solo un billete de ida…a la envidia — SÓLO UN BILLETE DE IDA… A LA VIDA! […]

Deja un comentario

Descubre más desde SOLO UN BILLETE DE IDA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo