Solo un billete de ida…a creencias limitantes

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Todos «sabemos» que vemos la vida según el cristal de las gafas que nos ponemos. Que nuestra actitud, nuestras ganas, las dudas que tenemos nos hacen ver las cosas de una u otra manera. Pero somos los mismos que nos quejamos de la mala suerte, del karma, de que a los demás siempre les va mejor haciendo muchos menos esfuerzo que nosotros, etc.

Sí, lo sabemos, pero no somos conscientes… y por eso, cada día, nos ponemos y nos ponen y ponemos trabas a todo.

Primero (en mi caso), es la edad: tengo 43 maravillosas primaveras y mucha gente cree (que no sabe), que ya soy mayor para hacer cosas. Teniendo en cuenta que me jubilase a los 65 años (tal y como va la cosa de las pensiones llamadme loca si creo que no me podré jubilar), como debería ser por años de trabajo, aún me faltan 22 años de seguir dando el callo. ¡¡¡22 años!!!. ¿Y me dices que es tarde para empezar de nuevo?. Igual eso que dices son tus propios miedos que hablan y que intentan acallar a los demás para no tener excusa para tí mismo de por qué sigues en el mismo sitio año tras año donde dices que estás tan a disgusto pero no haces nada para salir.

He aprendido que esas frases, opiniones y visiones que intentan aplacarme hablan más de ellos que de mí y verlo con esa perspectiva hace que mi propia visión, de mí misma, de la situación, de cómo veo a esa persona, también varíe y sea mucho más compasiva con sus propios procesos y conmigo misma. La compasión es un motor de vida, entendida como amor, comprensión y empatía.

Todo esto que es ocuento viene de las creencias limitantes, que son esas creencias, como la edad, el sexo, la familia, el barrio de donde venimos, etc, nos hacen creer que no podemos optar a otros mundos, a otros amores, a otros trabajos, a cambiar esta vida que ahora no nos gusta. Y esto de las creencias limitantes a los coach nos encantan, porque cambiarlos hace que esas «gafas de cristales» cambien el color del cristal y de repente, donde no veías nada se te abre el mundo. Los «para qué», los «y si», los «no sé si vas a poder», cambiémoslos por los «¡adelante!», «tú puedes», «hay que intentarlo y saldrá bien o aprenderemos por el camino», «si te caes, yo te cogeré, no tengas miedo». ¡Qué maravilla es vivir sin miedo!.

Hace unos días escuchaba un podcast donde hablaban que en USA se les inculca desde pequeños que si trabajas puedes conseguirlo, que el sueño americano está en manos de cualquiera y ponen a disposición de los alumnos distintas clases y herramientas para poder montarse su propia vida (clases transversales como mecánica, clases de educación financiera, clases de discusión, por ejemplo). Que es verdad que el sueño americano no le llega a todo el mundo, pero que simplemente tengas la opción a poder optar ya es maravilloso.

¿A qué optamos en España?. El sueño es ser funcionario: opositar y sacarte una plaza para trabajar lo menos posible y cobrar mucho. Y que encima no puedan despedirte si no trabajas. ¡No se me subleven los funcionarios, no todos son así!. Pero seamos sinceros con nosotros mismos: esa aspiración a funcionario de carrera, trabajando de 8 a 15h, sentado en su silla, dándole a la tecla sin ganas, es la mayor aspiración de «el sueño español«. De hecho el otro día volvieron a decírmelo: acaba la carrera y opositas y a vivir…en fin, no os diré lo que contesté y menos lo que pasó por mi mente pero hacéos una idea de que no era bonito, jajajaja.

Así que os animo a fijaros en el sueño americano, a creer que todo es posible, que podemos optar a lo que soñamos y que seremos capaces de llegar trabajando duro. Y para llegar, os animo a que hagáis un plan de ruta, planificando las etapas, las herramientas, las fortalezas y debilidades que tenemos, para apoyarnos en las primeras y fortalecer las segundas y que todo esto lo plasméis en un cuaderno, un dashboard, un word, algún sitio donde puedas verlo cada día y puedas vivir como si ya lo hubieras conseguido.

Y para planificar esta nueva vida estoy yo, para ayudaros, apoyaros y emocionarme tanto o más que vosotros cuando lo conseguís. Así que contáctame si crees que ya has llegado al límite de la vida que no quieres vivir y construimos una nueva.

Feliz vida!!

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